Empresa de Contabilidad en Guatemala


Si viajáramos al pasado al año 800 antes de cristo veríamos que los griegos por ley obligaban a los comerciantes que fracasaban a sentarse en el mercado con una canasta en la cabeza para que todos tuvieran clara la situación de su negocio.

En la Italia pre moderna los dueños de negocios que fracasaban y tenían deudas pendientes eran llevados totalmente desnudos a la plaza publica donde tenían que golpearse el trasero ante una piedra mientras una multitud los abucheaba.

En el sigo 17 en Francia los empresarios cuyos negocios fracasaban eran llevados al centro del mercado donde se anunciaba públicamente el comienzo de su bancarrota y para no ser llevados a la cárcel de inmediato tenían que usar una boina verde para que todos supieran que eran unos fracasados.

Desde luego estos son casos extremos, pero es importante remitirnos el pasado para recordar que cuando las leyes castigan excesivamente a los emprendedores que fracasan esto desincentiva a la creación de nuevas empresas y la innovación que son los motores del crecimiento económico de cualquier país afortunadamente el tiempo a pasado y ya no humillamos mas públicamente a los emprendedores que fracasan sin embargo tampoco es común ver a grandes empresarios o empresarias publicar en redes sociales los detalles de sus errores de echo creo que todos los que están aquí nos podemos relacionar con el dolor que se siente que un proyecto fracase.

Pero no por eso compartimos el detalle de esa experiencia con nuestros amigos y lo entiendo perfectamente yo también e estado allí y les quiero contar que tuve un negocio que fracaso terriblemente fue una experiencia muy dolorosa y compartirlo para mi fue muy difícil, de echo para compartirlo, se requirió 7 años una buena dosis de vulnerabilidad y la compañía de mis amigos

Esta es mi historia del fracaso.

Cuando estaba en la universidad estudiando negocios conocí un grupo de mujeres indígenas que vivían en una comunidad rural muy marginada en el estado de puebla un estado ubicado en el centro de México.

Ellas elaboraban unas artesanías echas a mano hermosas así que cuando las conocí a ellas y conocí su trabajo decidí que quería hacer algo para ayudarlas e hice todo tal cual me enseñaron en la escuela de negocios de aquella época me asocie con mis amigos conseguimos inversión dedicamos mucho tiempo a construir el negocio y a capacitar  a las artesanas pero pronto nos dimos cuenta de que éramos unos novatos.

La verdad que las artesanías no se vendían o mas bien nosotros no sabíamos como venderlas y además el plan financiero que habíamos hecho no era realista.

Durante años trabajamos sin un sueldo esperando a que un milagro sucediera y que mágicamente apareciera un comprador gigantesco que hiciera el negocio rentable y evitar que todo el proyecto muriera, pero al final el milagro no sucedió

Tuvimos que cerrar el negocio y eso me destrozo el corazón, porque yo inicie ese proyecto para generar un impacto positivo en la vida de las artesanas y sentí que había realizado un impacto muy negativo en la vida de las artesanas me sentí tan culpable por lo que sucedió durante años lo oculte de mi curriculum y de mis conversaciones.

Tiempo después salí en 2012 con unos amigos emprendedores y la conversación del fracaso también salió y me atreví a sacar mi fracaso que oculte de tantos años para mi sorpresa mis amigos tenían historias parecidas y en ese momento algo muy claro llego en mi mente me juntaba con puros fracasados. Son bromas ya enserio ese día me di cuenta de que todos tenemos nuestros fracasos ocultos díganme si no es cierto.

Esa noche me di cuenta de que compartir tus fracasos en público te hace más fuerte, no más débil y en realidad para mi fue como un exorcismo me quité un peso de encima ya no tenía nada que ocultar.

Esa noche también me di cuenta de que estar abierta a esta área de mi vulnerabilidad me permite conectar con las demás mucho mas profunda, mucho mas autentica y fue a raíz de esta experiencia de compartir historias de negocios que no funcionaron que decidimos crear una plataforma de eventos para que mas personas también pudieran compartir sus experiencias de emprendimientos fracasados y la llamamos “FuckUp Nights”

Tiempo después creamos el Failure Institute, es un centro de investigación dedicado al estudio del fracaso y sus implicaciones en las personas en los negocios y en la sociedad.

Realmente a sido sorprendente y gratificante descubrir que cuando un emprendedor se subo al escenario a contar la historia de su negocio fracasado, no es motivo de humillación, como solía ser en el pasado en realidad es la oportunidad de compartir aprendizajes y generar empatía y también hemos encontrado que cuando los miembros de un mismo equipo se juntan para compartir historias de fracasos, sucede algo mágico.

La colaboración se vuelve más fácil y mucho más estrecha, de echo a lo largo de los eventos y de las investigaciones, nos hemos encontrado cosas sorprendentes.

Quizá entre mis favoritas esta la diferencia entre los hombres y las mujeres al momento de enfrentar el fracaso.

El comportamiento más común entre los hombres es tras cerrar su negocio fundar otro negocio antes de un año, pero en un sector diferente.

Mientas que en las mujeres es más común buscar un empleo postergar hasta el futuro la creación de un nuevo negocio.

Nuestra hipótesis es que las mujeres tendemos a sufrir más el síndrome de el impostor, es decir que sentimos que nos falta algo para ser unas emprendedoras de verdad.

Aunque en muchas ocasiones yo e visto que tenemos todo lo necesario y lo único que nos falta es dar el primer paso.

Y en el caso de los hombres, es más común que sientan que tengan los conocimientos necesarios y lo que hace faltar es aplicarlo en otro lugar y que se tenga mayor suerte.

También hemos encontrado que hay diferencias regionales interesantes acerca de los emprendedores que nos recuperamos del fracaso de nuestro negocio.

Por ejemplo, en el continente europeo, es mucho más común que los emprendedores decidan buscar un terapeuta para recuperarse emocionalmente, mientras que, en el continente americano, el comportamiento más común es buscar educación buscar capacitación.

Otro hallazgo que realmente a mí me ha cambiado la vida, encontrar el profundo impacto que tiene la política publica la forma en que los emprendedores deciden cerrar su negocio y recuperarse de esa experiencia.

Por ejemplo, en mí país, México, en el marco normativo que regula el cierre de negocios es tan duro que cerrar un negocio con forme marca la ley, puede tomar demasiado tiempo y demasiado dinero.

Empecemos por la parte del dinero, si bien te va si tu negocio no esta tan metido en bastantes problemas, si no tiene problema con los proveedores o deudas pendientes, cerrar un negocio te va a costar unos 2,000 dólares, lo que en mi país es una suma importante de dinero.

Alguien que gane el salario mínimo ha cifras del 2018, tendría que trabajar durante 15 meses para reunir esta cifra y en lo que respecta al tiempo el promedio de cerrar un negocio toma 2 años, como sabemos en México y en muchos otros lugares del mundo, la esperanza de vida promedio de un negocio, es de dos años.

Ahora que sucede cuando la esperanza de vida de un negocio es tan parecida al tiempo que te va tomar cerrarlo si es que este no funciona, desde luego, esto desmotiva la creación de nuevas empresas y promueve la economía informal.

De hecho, la investigación econométrica a demostrado que dentro menor sea el tiempo y el dinero que se necesita para crear un negocio, mayor es la creación de nuevas empresas.

Por eso en 2017, decidimos presentar una serie de recomendaciones de economía publica para la ley que regula el cierre de negocios.

Durante todo un año trabajamos con la asociación de emprendedores y con el congreso mexicano, y la buena noticia es que logramos cambiar la ley.

La idea es que a partir que la nueva legislación entre en vigor los emprendedores podrán cerrar su negocio, en un trámite en línea que va a hacer mucho más accesible para todos y mas breve.

La verdad es que, cuando miro al pasado y recuerdo aquella noche en que mis amigos y yo confesamos nuestros fracasos hace ya 6 años, me siento sorprendida, porque en aquel momento nuestra intención era muy simple.

Lo único que queríamos era poner el tema del fracaso sobre la mesa que más amigos vieran que este tema del cual hay que hablar.

No es motivo de humillación, como era en el pasado, ni tampoco es motivo de celebración como algunas personas dicen.

De hecho, quiero confesarles cuando escucho a estudiantes o a gente de Silicon Valley, hablar de fracasar rápido y a menudo, como si cerrar un negocio fuera cualquier cosa, la verdad es que me preocupo mucho.

Y me preocupo porque creo que detrás del mantra de fracasar rápido “fail fast” como dirían en Silicon Valley, hay un lado oscuro.

Por un lado, cuando insistimos a los emprendedores que tienen que fracasar rápido, como única opción puede que estemos promoviendo la mediocridad, que los emprendedores no den su máximo esfuerzo y que se den por vencidos ante la mayor dificultad.

Y también creo que cuando hablamos de fracasar rápido estamos minimizando el impacto negativo que tiene el cierre de un negocio.

Desde luego creo que fracasar rápido es una gran forma de acelerar el aprendizaje que evitar la perdida de tiempo.

Pero no podemos negar que trae consecuencias negativas que hay detrás de la muerte de un negocio.

Por ejemplo, cuando mi empresa social fracaso la peor parte fue volver a la comunidad indígena y confesar les a las artesanas que el proyecto había muerto y que era mi responsabilidad.

Para muchos, eso pudo haberse visto como una oportunidad de aprendizaje.

La realidad es que la muerte de este negocio representaba que las artesanas iban a dejar de percibir un ingreso que necesitaban desesperada mente.

Por eso hoy quiero proponer una idea.

Quiero pro ponerles que, así como dejamos de lado la idea de humillar públicamente a los emprendedores que fracasan, dejemos la idea de que fracasar rápido siempre es lo mejor.

Y en su lugar, quiero pro ponerles un nuevo mantra:

Fracasar conscientemente vivir con atención plena todo el proceso que implica cerrar un negocio recordemos que las empresas no desaparecen y aparecen mágicamente.

Las empresas se integran por personas, y si un proyecto empresarial no funciona, seguramente algunas de esas personas van a perder su empleo o van a perder dinero.

Y en el caso de las empresas sociales, sus empresas verdes cuando estas fracasan, seguramente el cierre de ese proyecto va a tener un impacto negativo en las comunidades o en los ecosistemas que pretendían beneficiar.

Pero a que me refiero cuando hablo de fracasar consciente mente, creo que para mi significa ser conscientes del impacto que tiene el cierre de ese negocio, ser consciente de las lecciones aprendidas y sobre todo ser conscientes de la gran responsabilidad de compartir esos aprendizajes con el mundo

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Fuente: TED en Español – Leticia Gasca

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